jueves, 28 de noviembre de 2013

Carta Abierta a Minou Tavárez Mirabal

 

 

Carta abierta a la compañera Minou Tavárez Mirabal

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clip_image001Comunidad El Pais

Ángel Garrido - Sabana Literaria

-Prohibida su lectura fuera de Sabana de la Mar-

Escrito por: Ángel Garrido el 13 de noviembre de 2013 - URL Permanente

Querida Minou:

Somos tus compañeros que el sábado 19-X-13 abordamos en Washington el vehículo de Ramón Reví para llegar al Memorial Hospital de NYC. Lo hicimos interesados por la salud de tu hermano Jimmy, y para compartir contigo. Tuvimos la suerte de compartir además con Mayra y con Machy. A un lado la inmensa pena de la gravedad de Jimmy, que terminó en su sentida muerte a destiempo, la tarde al lado de clip_image003[4]ustedes era entre nosotros sensación de deber cumplido durante todo el viaje de regreso esa misma noche. Cuando te quise en la silla del centro de la salita de espera, lo hice para compartir el otro flanco tuyo con el compañero Jiovanny Ramírez.

Entre todos te reiteramos las gracias por la gentileza de mostrarnos en pantalla chica el manuscrito de tu bello libro que el país dominicano sin duda agradecerá. Hoy abro tu cordial invitación a la puesta en circulación de tu libro en Santo Domingo. Tú sabes si no mejor, por lo menos igual que las demás, las razones por las cuales no podré asistir en persona a tan significativo acto. Contiene tu libro cartas del noviazgo de tus padres, pero sucede que son a la vez cartas del pueblo por el cual ofrendaron la una y el otro

a temprana edad la vida. Espérate que muevo la cabeza, Minou. Qué digo. En qué párrafo he caído por andar escribiéndote.

Después de lo dicho, el lector puede dar por terminada la presente porque en adelante todo lo que se me ocurra será chiquito, nimio para ser leído luego de haber mencionado la ofrenda vital de Minerva Mirabal y de Manuel Aurelio Manolo Tavárez Justo. Pero dígase en beneficio del curioso que decida continuar la lectura de esta carta, que después de consagrados los principios mundiales de la Revolución Francesa, nadie es menos porque otro haya sido demasiado grande. Y más aún si de la parentela de los héroes nacionales hablamos. Y Jimmy que hecho de la sangre de heroínas vivió sin embargo la vida de un ciudadano común, sembró entre sus pares lo que Margarita Camilo me dijo por teléfono desde Maryland al enterarse de su muerte: “Garrido, le habla la muchacha de Salcedo que lo conoció a usted el día de las elecciones dominicanas, y lo llamo estremecida al saber la muerte de Jimmy porque he oído a Dedé referirse a usted como su amigo”.

Y lo seré. Sin duda lo he sido porque así lo siento. Pero Juan Bosch nos enseñó a ver las cosas en perspectiva y en desarrollo, y sucede que Bélgica Dedé Mirabal es respecto de mí mi heroína viva. La luchadora que resistió la despiadada embestida de la tiranía contra su familia, y la que les dio a sus hijos y a sus sobrinos techo, cariño y educación. Desde la altura histórica que como sociedad remontamos el 30-M de 1961, Dedé Mirabal no tiene que demostrarle nada a nadie. Somos nosotros los deudores de la patria que con sangre de su propia sangre abonó ella.

Y le cedo de nuevo la palabra a la muchacha de Salcedo que me llamó conmovida al saber la muerte de tu hermano: “Dígame usted: ¿qué edad tenía Jimmy?”

--Sesentidós.

--Yo le llevaba 10 –me aclaró ella, porque las mujeres de Salcedo pregonan su edad con la naturalidad con que pregonan los hombres de Cambronal lo que le hicieron a Cabo-e-vela, y por su acendrada modestia le brindan ellas a su interlocutor la única posibilidad real de hablar con una muchacha de 72 años.

El manuscrito de tu libro nos estremeció a los cuatro amigos que estuvimos a verte. Yo me estremezco de nuevo cada vez que pienso en la caracola que en algún lugar de Las Manaclas recogió de la tierra Manolo para dedicártela. Qué gesto para que la patria divise el perfil humano del héroe. Qué otra caracola en el

mundo la igualará en sentimiento: “Amor de padre, que todo lo demás es aire”.

Que no se entere nunca Miguel Hernández para que no lloremos como el pozo: tierra adentro. Que no lo sepa Silvio para que no nos haga evocar debajo del cielo, encima del mundo, aquellas tardes divertidas en que debió ser la una furibunda compañera del otro. Que tampoco se entere el compañero senador Julio César Valentín que en medio de una conferencia magistral que sobre la Constitución del ’63 dictara en septiembre recién pasado en Silver Spring, Maryland, tuvo el gesto inusual de ofrecernos en nombre de Manolo su curul: “Yo le presto mi curul al compañero Ángel Garrido”, enfatizó. Rechazamos la oferta con la misma sentida fraternidad con que Julio César la formuló. La curul de la Santiago grande y heroica está hoy muy bien cubierta en cada centímetro cuadrado de su incumbencia.

Yo encuentro honor bastante en la materialidad de ser un voto peledeísta más en favor de Julio César. Y que entre todos llevemos en andas a Manolo al Panteón Nacional. En nuestro artículo La patria que ocurre, en el cual basa su oferta el compañero Valentín, nosotros señalábamos los tres grandes huecos que en el panteón de la patria dominicana había dejado la turbulenta y a menudo azarosa segunda mitad del pasado siglo XX: Francisco Alberto Caamaño Deñó, Rafael Tomás Fernández Domínguez y Manuel Aurelio Tavárez Justo. Argumentábamos en el mismo artículo que sellaba con cerrojos de cilindros el Panteón Nacional puertas y ventanas para cualquier actor que durante la segunda mitad del siglo XX hubiera orientado sus pasos en sentido contrario al señalado por Juan Bosch.

Entonces, querida Minou, hemos hablado de cuatro, que no de tres, huecos enormes en el Panteón Nacional. Admitamos con regocijo y sentido de justicia que dos de los cuatro han sido cubiertos en fechas recientes. Juan Bosch, me lo recuerdan a menudo compañeros de distintas latitudes, enarboló la Constitución y el gobierno democrático que les sirvieron de plataforma política a los tres héroes que al Panteón Nacional exaltamos.

Antes, Minou, al llegar tú a la ciudad me condenabas desde el aeropuerto con una metáfora

aprendida en el colmado de Ojo de Agua: “Tenemos que cuadrar al chele”. Durante tu último viaje, el vuelo retardado llegó a media noche y apenas tuve tiempo para llevarte al hotel. Hace varios viajes que no nos dan las cuentas, pero ni rompemos los recibos ni nos deshacemos de la calculadorita portátil.

Por todo lo dicho yo estaría si me fuera posible con mil amores presente en la puesta en circulación de tu libro. Sin duda me sentaría en una de las sillas posteriores a las que en tales actos se reservan a las personalidades presentes. Justo en octubre pasado en NYC, en un acto en el Comisionado de Cultura, Matías Bosch, nieto ese joven de quien a él le dé la gana de serlo, exigió mi nombre en una de las sillas delanteras del auditorio para luego despojarme de ella cuando bajé del podio: “No te sientes ahí: ven para acá. Siéntate en la mía”. Y se puso Matías de pie y me forzó en público a ocupar su silla.

La esplendidez de Matías me hizo evocar la memoria de otro amigo. Pedazo de ingrato que soy, olvidé a poco andar al otro amigo.

Con fervor peledeísta, Ángel Garrido

 

Alexandria, Virginia, EE UU 12-XI-13

sang data

1 comentario:

  1. Angel Garrido leyo el informe de la camara de cuentas de el manejo de los dineros de Valentin durante su estadia en la camara de diputados. no creo .......

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