jueves, 21 de noviembre de 2013

Haití y RD: dos errores no constituyen un acierto


-Prohibida su lectura fuera de Sabana de la Mar-
Escrito por: Ángel Garrido 1 de noviembre de 2013 - URL Permanente
Las hormigas más feroces darían el color aproximado de nuestra situación fronteriza y migratoria sihaitianos y dominicanos erráramos a la vez en torno al mismo tema. El tête-a-tête del martes 29 de octubre en el Consejo Permanente de la OEA retrata en su crudeza desgarradora lo que nos reserva el destino si no nos
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despabilamos a tiempo: “El Dr. Pina Toribio ha dicho que hay en Haití un plan contra la República Dominicana: no existe tal plan”, argumenta luego de pasar la experticia de rigor el exembajador de Haití en Santo Domingo Guy Alexander.

De su parte el propio Pina Toribio, un abogado genético desde que era apenas un piropo en labios de su austero padre, se encoge de hombros para desear que Alexander tenga razón. Si la tuviera, esa sería la única afirmación subjetiva y en esa misma medida controvertible de una ponencia sobria, respetuosa, bien escrita y bien leída frente a un Consejo Permanente signado por el carácter contestatario y agrio de Caricom al respecto.

El embajador de Nicaragua somete entonces un de orden ante el presidente del Consejo Permanente para recalcar el carácter informativo aprobado con anterioridad en relación con la moción en curso. De todos modos, prevalecen la tolerancia y las buenas maneras que aconseja la diplomacia entre vecinos. Conversaciones de buena voluntad las hubo antes y las habrá después, tal y como lo atestigua el presidente del Consejo Permanente y embajador de Perú ante la OEA Walter Albán, con el aval del propio secretario general José Miguel Insulza. La seriedad que al tema le confiere el gobierno dominicano queda evidenciada en el alto nivel de la comisión integrada por el ministro de la Presidencia Gustavo Montalvo, por el ministro de Interior y Policía Monchy Fadul, por el consultor jurídico del Poder Ejecutivo César Pina Toribio, por el presidente de la JCE Roberto Rosario Márquez, por la viceministra de Relaciones Exteriores Alejandra Liriano, y por el representante interino ante la OEA embajador alterno Jiovanny Ramírez, los cuales se reúnen sin cesar con los funcionarios competentes sobre tan delicado y contencioso tema de Estado.

Pide entonces la palabra el presidente de la Junta Central Electoral dominicana. Pone de manifiesto nuestras buenas relaciones con los tres países contra los cuales hemos luchado armas en manos para lograr la prevalencia de nuestra soberanía nacional: España, Haití y Estados Unidos: “Estamos por cierto en la OEA, y con el apoyo de la OEA nos invadió EE UU en 1965”, acotó el magistrado Rosario Márquez.

Guy Alexander se repantinga de nuevo en la silla del embajador permanente de su país Duly Brutus. Conoce los textos de celebrados historiadores nuestros de la talla de Roberto Cassá y Frank Moya Pons. Nos recuerda que en Santo Domingo cayó en combate a los 23 años de edad mientras defendía nuestra soberanía en 1965 el poeta haitiano Jacques Viau, cuyo numen casi adolescente todavía acumulaba corazones en su corazón y palabras en su voz quebrantada por azadones.

El hermano país isleño de San Vicente y las Granadinas encabeza el cuestionamiento a la sentencia TC/168/13 mediante la cual nuestro Tribunal Constitucional exhorta al Poder Ejecutivo a que implemente el plan nacional de regularización de extranjeros que residen en el país sin la imprescindible identidad que les humanice. La gloria histórica salpica a San Vicente y las Granadinas como último baluarte de la etnia caribe en su archipiélago. No fue sino hasta bien entrado el siglo XVIII cuando el homo conquistisapiens europeo logró plantar tienda en la isla de San Vicente: “Son caníbales: se comen entre sí ”, comentaban mar afuera los europeos sin atreverse a atracar en la pequeña isla hasta 1719. Admirable desde todo punto de vista la resistencia caribe en una isla cuya superficie cabría más de dos veces en la península de Samaná.
Sin embargo, debe anotarse que esclavos africanos que se fugaban de Barbados, Granada y otras islas del Caribe oriental se refugiaron en San Vicente sin ser comidos por los indios que se mezclaron con ellos, y cuya descendencia mestiza se conoce como garífuna o caribes negros. Antecesores ilustres del poeta Nicolás Guillén, temían con sobrada razón los caribes de San Vicente que viniera diablo blanco y saz, les comiera las patitas a sus niñitos.

Una garífuna bien puesta, grácil y capaz se sienta en la butaca de San Vicente y las Granadinas en el Consejo Permanente de la OEA. Quiere la excelentísima embajadora Celia Prince sangre blanca para resarcir a sus antepasados caribes y africanos; pero se equivocó de país y de gobierno. Nosotros le vamos a decir dónde hay sangre blanca imperial y azulita mientras está contenida en venas y arterias, antes de hacer contacto directo con el oxígeno que la enrojece; pero no se lo vamos a decir en la OEA sino en la ONU, porque este pleito está casado a nivel mundial.

Los pueblos haitiano y dominicano se deben héroes el uno al otro y ayuda recíproca en momentos difíciles. Haití fundó en América la solidaridad con otros pueblos y quien lo dude que se lo pregunte al mismísimo Simón Bolívar. Y mucho antes de tamaña gloria, ya se había convertido en el precursor de la abolición de lo que luego definiría José Martí como la mayor pena del mundo: la esclavitud de los hombres.

Con la historia del Caribe a cuestas, el gobierno dominicano asume su responsabilidad primaria de preocuparse y resolver en la medida de lo posible los más acuciantes problemas sociales del país, que desde luego incluyen a los extranjeros que con identidad personal o sin ella, en él residen. No se necesita un leguleyo que suba a estrado y que demuestre con tecnicismos de academia que quien se robó la chiva no fue su cliente Octavio Vargas Bustamante sino Pacholo el que mataba puercos. Así no resolveríamos jamás un problema de Estado relacionado con las esencias mismas de lo que somos: “La situación plantea un problema humano que hay que resolver”, ha dicho con énfasis el presidente Medina.

Por ahí anda la cosa. No queremos bolsones de resentidos en nuestro propio tejido social. Que todo el que pise la fértil tierra quisqueyana se identifique con sus valores humanos innegociables. Que los tenemos sin duda. Que tuvimos a Juan Pablo Duarte que supo relacionarse con los reformistas haitianos. Que tuvimos a Juan Bosch que en el año 1943 les escribió a los intelectuales dominicanos su memorable y lapidaria carta fechada en La Habana, Cuba.

Desde que se inventaron las yolas y las pateras, no se necesitan siquiera fronteras terrestres. Un albanés apresado en aguas del Adriático por la armada italiana hará cosa de un decenio iluminó con su grito de guerra los vestíbulos sacrosantos de oenegés y organizaciones de caridad: “¡Pero vi las luces de Bríndisi!”, exclamó.

Dondequiera que haya un país con un ingreso per cápita que quepa varias veces dentro del ingreso per cápita de un país cercano, habrá sin duda flujo migratorio del primero hacia el segundo. Y el inmigrante que aporta su fuerza laboral y su inteligencia al país receptor, será siempre un regalo invertido que apuntala el crecimiento vegetativo y económico que el país más pobre le hace al más rico. Desgarradora antinomia. Debería darle el rico al pobre; pero el ser humano, distinto de la vaca, no tira al monte.

1 comentario:

  1. Natanael Mendez MatosNancy Esther Peña
    La familia Trinidad unida, nunca serà vencida. La familia Trinidad, tiene la oportunidad con este caso del Cayo Levantado, de enfrentar al Estado Dominicano, que dicho sea de paso, es un Estado corrupto e irresponsable. El Estado Dominicano, ha expropiado a propietarios con certificados de títulos sin realizar el previo pago como establece la Constitución.. El estado ha expropiado trece mil (13,000.00km2) kilómetros cuadrados de propiedad privada debidamente registrada de familias dominicanas, sin pagar.. la práctica de la expropiación de los derechos de personas, fue impuesta en los 22 años de la ocupación haitiana... Todavía, los políticos que dirigen al Estado dominicano, no entienden que el sagrado derecho de la propiedad, debe ser respetado... Los Trinidad deben llevar este caso hasta las ultimas instancias en las Corte Internacionales... No pueden permitir que los políticos que se escudan en nombre del Estado, pretendan expropiar el Cayo Levantado

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