jueves, 7 de noviembre de 2013

Kelmer E. Messina Bruno


 Kelmer Emigdio Messina Bruno

Hoy 1ro. de noviembre del 2013, nosotros, los Messina Cruz, queremos rendir un homenaje póstumo a nuestra cabeza de familia Kelmer Emigdio Messina Bruno, al celebrarse su última misa de novenario.
Nacido el 5 de agosto del 1955 y llevado a los brazos del Señor el pasado 17 de octubre del 2013. Hijo primogénito de Angel Ramón Messina Rubio y Milagros Esperanza Bruno Mateo, quienes completaron la familia con su hermano Daniel.

Desde pequeño fue muy cariñoso y disfrutó de una niñez feliz y cargada de buenos recuerdos: sus vacaciones en Sabana de la Mar y las montadas a caballo.  Desde muy joven, encontró sus dos grandes pasiones: los caballos y las artes plásticas, actividades en las que estuvo involucrado toda su vida.

Comentaba siempre lo dichoso que fue por haber recibido de Dios un padre como Don Ángel,  que destacaba por ser honesto, integro, y humilde. Se sentía también dichoso de tener una madre bella e inteligente, quien se entregó por completo a sus hijos. Por igual tenía un hermano menor, que le dió todo su cariño.

Inició sus estudios primarios en el Colegio Santa Teresita y los continuó en el Colegio Loyola hasta graduarse de Bachiller en 1973. Allí cultivó sus mejores amigos y su fe católica de la mano de los padres jesuitas, la cual contribuyó grandemente a su formación personal y espiritual.  Realizó sus estudios  universitarios en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, graduándose con el título de Licenciado en Derecho.  Siempre se destacó en las letras, y fue un gran lector e investigador.

Mientras asistía a la universidad trabajó como profesor sustituto del Colegio Loyola. Como abogado laboró en el Bufete Ramos Messina por unos siete años. Luego se independizó y construyó un exitoso y destacado ejercicio legal en nuestro país. Se inclinaba mayormente por el Derecho Civil y Comercial, y en los últimos años por todo lo relacionado con materia de tierras y expropiaciones.

Sus pasiones fueron leer, comer, bailar, montar a caballo, las artes, los automóviles y sobre todo viajar en familia. Destacándose por tener metas claras y bien definidas, en sus primeros años de juventud combinó el trabajo con la diversión y la interacción social. Era reconocido por su gran corazón, simpatía y carisma. Siempre decía que había podido disfrutar de todo, desde lo extravagante hasta lo sencillo.

En noviembre de 1989, conoce a Josellin Cruz Acosta. Dos años más tarde, contraen matrimonio y procrean a Kelmer Emmanuel y a Melissa. La relación de Kelmer y Josellin tiene una sola forma de definirse: impresionante, una de esas relaciones que la razón no puede entender; genuinamente dos almas gemelas que al juntarse se completaron.

Sus palabras claves en la vida eran BALANCE y EQUILIBRIO, y era perseverante y disciplinado en todo lo que hacía. Repetía constantemente la palabra “RESULTADO” cuando le daban excusas por no haber realizado una encomienda. Insistía en que “la nota la pone la vida”, no las calificaciones escolares. Se enfocaba en las cualidades positivas  de las personas, no en las negativas, y las resaltaba… quizás por eso sufrió tantas desilusiones de personas que consideraba sus amigos. Era cariñoso y bondadoso, y siempre tenía palabras de halago en su trato personal. Tenía amigos de todo tipo y los distinguía por igual, para él tenía la misma importancia el guardián del edificio o el vendedor callejero que un empresario importante o el Presidente de la República. Hacía los favores y no sacaba cuentas o esperaba algo a cambio.

Vivió cada día como si fuese el último, pues decía que “los ataúdes no tienen bolsillo, y que cuando uno se muere no se lleva nada, todo se queda.”  Era una persona muy expresiva, de buen corazón, sonriente, contento, es decir una persona feliz.  Así era el Kelmer que siempre recordaremos: hijo ejemplar, esposo enamorado, padre amoroso, buen hermano, buen primo, buen tío,  buen cuñado, buen familiar, buen amigo,…. hombre bueno.  Disfrutaba compartir con la familia y los amigos, afirmando siempre que “la familia no es lo más importante, es lo importante”.

Como todo descendiente de sabanalamarinos, fue devoto  de la Señorita Elupina Cordero, muy querida por su servicio a los más necesitados y enfermos.  Fue el primer Presidente de la Fundación Elupina Cordero , cargo al que nuevamente había sido electo y presidía en el momento de su muerte.

Hace unos 4 años, ingresa a la Obra del Opus Dei, lo que completa grandemente su desarrollo espiritual, aprendiendo a amar a la Virgen  María y a rezar el Santo Rosario

En febrero del 2013, es diagnosticado con leucemia y completa su tratamiento en  Gainesville, Florida. Al iniciar su tratamiento expresa: "Señor, tú tienes el control",  y en ningún momento se desprende de su cruz de madera en el cuello y el rosario en sus manos. Resistió esta fuerte prueba con valentía y nunca sintió depresión.  Estos 5 meses le sirvieron además de crecimiento espiritual, al concluir estos fue dado de alta completamente curado y regresa a al país.  

Durante este tiempo recibió muchas muestras de cariño e invitaciones de familiares y amigos muy queridos. Pudo visitar emocionado los lugares que frecuentaba y organizar sus asuntos.  

Tres meses más tarde, recae con la enfermedad de manera mucho más agresiva y funesta. Es trasladado nuevamente a Estados Unidos donde fallece cristianamente.  

Ahora, nosotros, su familia, después de su muerte y analizando su enfermedad, vemos que fuimos bendecidos en medio de la adversidad, pues esta prueba fue un libreto perfectamente planificado desde el principio hasta el final sin improvisaciones, todo transcurrió en perfecto orden divino. Estamos convencidos de que estos tres meses de sanación fueron un regalo de Dios para que él se despidiera de familiares, amigos y pusiera sus cosas en orden. Y efectivamente así lo hizo. Siempre decía “el tiempo del hombre es uno y el de Dios es otro.”

Estamos seguros de que tenemos un ángel en el cielo que nos protege, que su muerte no es un adiós, sino un hasta luego. Y que honraremos su memoria siguiendo adelante,  haciendo todo lo que él hacía y hubiese querido que nosotros hiciéramos.

Finalmente, en nombre de la familia quisiéramos agradecer primeramente a Dios por habernos regalado un padre y esposo maravilloso, cariñoso, simpático y carismático. Gracias a todos los que hoy nos acompañan, a todo el personal médico que lo asistió, así como a todos los familiares y amigos que nos dieron tantas muestras de cariño, sus oraciones y su apoyo en estos momentos tan difíciles. Damos gracias a la Familia Messina Bruno, por haberle inculcado los valores de seriedad, honestidad y crear los cimientos para convertirlo en la gran persona que fue. A la familia Cruz Acosta por acogerlo como parte de ellos y quererlo tanto.

Gracias del alma!

Siempre estarás en nuestros corazones!

Los Messina Cruz

1ro. de noviembre, 2013

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