jueves, 5 de diciembre de 2013

Del Royal Palace al Wing Sang Long - Dos ïconos Veganos



Del Royal Palace al Wing Sang Long- dos Íconos veganos

Escrito por :  Jorge Jorge  
 
Carteret, New Jersey. Hoy cuando los “ emigrantes” y sus decendientes están bajo la lupa, no cabe la menor duda que si no fuera por ellos, hoy el país no fuera país. De acuerdo al reciente fallo del Tribunal Constitucional, de manera retroactiva del 2010 al 1929, todo hijo de extranjero en tránsito o no legal, no es considerado como ciudadano dominicano. ¡ Sólo se le salvará el pellejo, a los decendientes de Enriquillo, Caonabo y Guacanagarix!.

Un país, en el que todo está mal hecho, donde nada se hace a favor del pueblo, y cuya constitución priva de derechos a sus ciudadanos, carece de una constitución justa, en desacuerdo con las divinas reglas al derecho a la vida y al trabajo. Unico país en el mundo, en que a pesar de que sólo una vez uno nace , el acta de nacimiento tiene fecha de vencimiento, aún el portador siga viviendo.E

Migración, es el natural y perpétuo movimiento de seres humanos hacia todas las latitudes del planeta. En su mayoria, los emigrantes llegan a sus destinos llenos de entusiasmo,bríos y ganas de trabajar y progresar. Muchas veces, con escasos recursos, sin relaciones, sin el idioma, solamente armados con las ganas de triunfar.
Fueron trabajadores chinos en los 1850s ,en gran parte resposables – bajo pésimas condiciones climáticas, especialmente expuestos a contraer malaria- en la construccion de las vías ferroviarias del Canal de Panamá; 6500 murieron de la enfermedad o suicidio.De igual manera, entre 1863 y 1869, tuvieron un papel aún más importante en la construcción de las vias ferroviarias, a travéz de la mayor parte del territorio norteamericano. Aquellos sobrevivientes de estas tareas y trabajos tan arduos- $28.00 al mes- y las subsecuentes generaciones, se les dió la oportunidad de adquirir la nacionalidad norteameicana.No se les tildó de “personas en tránsito”.

En 1492, Cristóbal Colón zarpó de España en busca de Las Indias, y por error llegó a La Española. Ya sea por error o no, y para fortuna de nosotros, cuatro siglos mas tarde, emigrantes chinos , hiciéron su arribo.a nuestras playas. Sus mochilas repletas de ilusiones, ambición, y un alto y estricto código de trabajo y diciplina. En términos de evaluar y aquilatar su contribuciónes a nuestros medios, es esta la pregunta que nos debémos hacer:

¿ Se ha visto alguna vez en nuestro país a un emigrante chino, como:violador de menores, asaltante, sicario, clonador de tarjetas, asesinando su pareja, vendiendo y usando drogas?- y mucho menos de mendígo.

Los primeros en arribar.
Luego de probar fortuna en Cuba, hace su llegada a La Vega y luego a Santiago, , el abuelo- padre de Miguel- quién en sociedad con otro chino fundaron el restaurante “ Seng Chong Long”, al lado del teatro Colón. Luego en 1936, a su llegada de china,se le suma su hijo Miguel, quedando nuestro suelo así sembrado con la estirpe de la familia Sang Ben. Su historia es facinante pero larga como para no entrar en lujo de detalles, por lo que en terminos de veracidad,sólo logro probar trocítos de aquí, y bocaditos de allá.

Me siento gratamente identifícado con su historia, ya que al igual que Miguel Sang , me tocó emigrar, llegando a Estados Unidos a los 17 años. Su tio Tomás radicado en San Francisco de Macorís fué su protector, y mi Célia, aqui en New Jersey… ¡ mi salvación!. De haber permanecído en mi país, sólo me esperaba ser guardia, policía o marino, talvéz piloto ¡ Tamaña cosa! Como Miguel doy las gracias al Gran Pais que me abrió sus puertas, y tal como él, agradecído de Dios por la bendición de una hermosa familia.

El Royal Palace.
Todos los días camino a la escuela García Godoy, en compañia de algunos amigos, cruzábamos el Parque Duarte camino a la Padre Adolfo. Ya frente al Royal, donde era explícitamente exibida, se divisaba la foto de Ranfis Trujillo- niño entonces- con uniforme de capitán. o general.Uno de los vicios y excesos del régimen. Era en el Royal o en el Wing Sang Long, donde se podia ver también una prominente imagen del General Chang Ki Shek, cuyas fuerzas habían sido derrotadas en China, por las tropas leales, bajo el mando de Mao Sedong. Esta estructura, ya mirándole la calva al palacio de Don Zoilo, por lo menos hasta las décadas de los 70 - 80, reinaba como la más alta de La Vega.

No tengo información acerca de quien fué el fundador de esta colossal estructura, pero si no estoy errado, fué Don John Sang, un ciudadano de gran valor y contribución en la economía y desarrollo de La Vega. En la ciudad hay dos escaleras, por las que nunca tuve la oportunidad de subir. El Casino Central- no eramos de la esfera social, y El Royal Palace- porque entonces era muy niño, y no tenía p’a que carajo subi p’a ya. La última vez que estuve alli, fué un domingo que durante la retreta, el grupo de cinco tigueritos, dejamos de dar carreras, y después de hacer un serrucho, apenas reunimos 10 cheles, lo que sólo alcanzó para un refresco “colora’o”. ¡ Que gozo!.

No recuerdo haber probado la comida, que olía tan bien. Sobre esos buenos olores, de niño siempre oía este cuento. Es sobre un ratón, bien comido que vivía en la cocina del Royal, y uno no bien alimentado de la casa- a una cuadra de las hermanas Sánchez, en la callecita Cristino Zeno, detrás de la iglesia vieja. El ratón del Royal, a base de lucha, logró convencer su amigo a cruzar la calle, donde probaría un gran majar. A todo esto, nada se habló, de un gato que se sentía ser el único dueño de la cocina. El ratón de las Sánchez, cruza la calle- entra a la cocina por el callejón. De repente el gato que lo acechaba, ¡Swaap!... lo agarra, pero el ratón se logrra escapar.  Cruzaba la calle como una bala, pero por un segundo se voltea y dice: ¡ huhh… mejoi ponde las Sánchez a comei mieida!.

El Wing Sang Long.
No tengo idea ni quien me diga, hasta cuando estuvo abierto, el acogedor e inolvidable “ sitio de los sabrosos Pie-Cremas” A pesar de estar al lado de la “temible comisaría”, además de ser mas acogedor para la muchachada, se ajustaba más a nuestros centavitos. A pesar de que el Wing Sang Long, siempre se veía opacado o bajo la sombra del Royal, sus dueños o quienes lo administraban, se mostraban más asequíbles para la juventud. A mi entender, ninguno de nosotros aprendió sus nombres. Uno de ellos a quien yo más recuerdo, era aquel un poco grueso con una berruga en la cara; siempre sonriente y un palillo en la boca.

En las noches de retretas, dábamos carreras en el parque y sudábampos como potros- no se cuantas veces en la noche, iba el grupo a pedir agua a los chinos. Para sorpresa nuestra, nunca nos la negaban, hasta que en cierta ocación, el chino de la berruga en su acento chino nos dijo sonriente: ¡ La ploxima ve, van bebé agua pal lio de Jamo! (rio de Jamo). Motivo de tristeza fué el enterarnos que ya la estructura no existe, victima de la modernidad y el progreso.

* Datos sobre la familia Sang Ben y su arribo al país de: “ De dónde vengo” – por Mu- Kien Adriana Sang. Artículo de Angela Peña. Areito 3/19/2007
chiconino@msn.com

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