lunes, 10 de febrero de 2014

Historias de Amor para el 14 de Febrero


MANOLO TAVARES Y MINERVA MIRABAL

" Amor mìo, tu no estàs sola, mi corazòn y todos mis pensamientos estàn contigo.  Les envìo este hermoso libra que que entretengan las horas, recibe toda la infinita belleza que con el late como un homenaje emocionado de mi cariño.  Recuerdo a Mery y las compañeras, pronto estaremos juntos.  Besos, tu Manolo" ...


Manolo Tavàres  y Minerva Mirabal, se conocieron durante una fogata en Jarabacoa en el verano de 1953. Manuel Aurelio -Manolo- Tavarez Justo y Minerba MirabalQuedaron flechados de inmediato, e identificados políticamente, no obstante que en  ese entonces el tenìa amores con una muchacha de la capital. 


Manolo era un joven con mucho carisma, cantaba y tocaba la guitarra  , amante de la pesca, con ideas revolucionarias antitrujillista muy sòlidas.   A Minerva le gustaba escribir y leer poesías, especialmente las de Pablo Neruda y el  arte de  Picasso.  Fue una de las primeras mujeres en obtener el título de Doctora en Derecho durante la dictadura, egresada de la UASD en 1957.

Dentro de las anècdotas de esta pareja se recuerdan que la primera vez que Manolo iba a ser recibido en su casa de Ojo de Agua, Minerva hizo que su madre revolucionara toda la casa impulsàndola a cambiar los muebles. 


En otra ocasiòn Manolo viajò desde Monte Cristi a dar una serenata a Minerva y llevò un piano montado en un camiòn, que aunque llegò desafinado no dejò de deslumbraR a la enamorada.

MANOLO Y MINERVA

Minerva le insistìa   a Manolo que trabajara en su tesis de abogado, que no lo habìa hecho en el tiempo prometido,  que no tenìa exequàtur, pero en realidad era porque no tenìa la edad pertinente para hacerlo y le habìa mentido a ella sobre eso. Ella  le llevaba cinco años y no lo sabìa;  cuando se enterò que el era màs joven le pidiò terminar "Yo no me caso con un hombre màs joven que yo" le dijo.


Entre ellos se escribieron –la mayoría  desde la cárcel- , 90 cartas de Minerva a Manolo y 10 de éste a su esposa. Cartas básicamente de amor, de dos personas enamoradas, que su hija Minou recopiló en un libro “Manaña te escribiré otra vez”.


Minerva fue asesinada junto a sus dos hermanas Patria y María Teresa en  1959 por órdenes  Trujillo, y Manolo fusilado en el  1963 luego que se entregara acogiendo las garantías prometidas por el Gobierno de facto del Triunvirato.

Max Mallowan y Agatha Christie

Contraer matrimonio con un viajero no siempre implica la aceptación de una vida solitaria. Lo demostraron  Max Mallowan y Agatha Christie. Él, arqueólogo en Oriente Medio; ella, escritora de novelas de misterio.

Pero hay otro dato más relevante: el hombre, 25 años; la mujer, 40. Se conocieron cuando la dama visitó unas excavaciones en Iraq  y surgió el amor repentino y contrajeron un matrimonio que devino en el hazmerreír de la sociedad británica.  Christie, asaltacunas le enrostraban. Pero el amor duró cuatro décadas.

Para entonces  devinieron  historias  como aquélla según la cual Agatha preguntó en cierta ocasión a su marido: “¿Por qué estás  con una vieja como yo?”. Y Max Mallowan respondió como sólo puede responder un caballero: "Soy arqueòlogo, querida, cuanto màs vieja seas, màs te querrè".

Diego Rivera y Frida Kahlo

Frida conoció  a Diego Rivera tres años después de su accidente , a quien le llevó algunos
de sus primeros cuadros para que los viera. Éste quedó impresionado por su talento  y su belleza.

 Él era 22 años mayor que ella.  Al poco tiempo se casaron y esa relación estuvo marcada por el amor desenfadado y la infidelidad, pero además, por el compromiso político al cual estaban los dos abocados.

Estuvieron juntos hasta 1940, cuando decidieron divorciarse, pero un año después volvieron a contraer matrimonio. Fue una relación   tormentosa. Amor y odio se conjugaban en un romance que tuvo varias idas y vuelta, para siempre volver a estar juntos.

Vivieron una vida sobrepasando los límites de lo convencional.  Diego era comunista y ateo, y encima mujeriego. La relación entre ambos fue problemática y llena de pasión, ambos tenían personalidades avasallantes. 

 Pero los dos por igual dedicaron su existencia al arte, a la vez que entre ambos hubo una mutua admiración. Y aunque juntos, él no dejó de estar con otras mujeres,  ella  comenzó a hacer lo mismo. Frida como Diego estaban al tanto de todo. 

Frida murió en   1954. Después de su  muerte  Diego   casó con Emma Hurtado y  Murió  en 1957.

Elizabeth Taylor y Richard Burton

 Elizabeth Taylor y Richard Burton se conocieron en la filmación de Cleopatra en 1963, donde  Elizabeth era la   protagonista y Richard era   Marco Antonio. 


Para ese entonces los dos estaban casados. Ambos eran volubles, caprichosos, derrochadores, y se entregaron    durante el rodaje de Cleopatra. Se divorciaron de sus respectivas parejas y se casaron. Diez años después se divorciarían, pero al año siguiente   se vuelven a casar.  Al año siguiente se separaron  

Su relación fue apasionada y tormentosa. Se insultaban y hacían el amor hasta caer sobre sus propias fuerzas, se embriagaban de alcohol hasta olvidarse del mundo y eran capaces de empezar de nuevo otra vez. No soportaban estar juntos y cuando se separaban, el mundo era el espacio mas amargo de sus existencias.

Liz se casó con un senador y en medio de una fiesta, apareció Burton, ebrio y ciego de rabia, y le ordenó a la Taylor que se fuera con él aquella noche ya que él era el único que podía satisfacerla. Ella recogió sus cosas, se acercó a su marido y se excusó con un simple pero demoledor: "Tengo que irme, me necesita". 

Ella volvió al día siguiente, evidentemente bien satisfecha.  Más tarde se divorciarían.  
 
El actor murió en 1984, a los 59 años de edad en el hospital de Ginebra (Suiza),   Liz Taylor, pidio ser enterrada al lado del hombre que mas amó.

Ingrid Bergman y Roberto Rossellini


Ingrid Bergman acudió  a una pequeña sala de cine para ver, junto a su marido, Peter Lindstrom, una película recién estrenada: Roma, ciudad abierta, del director italiano Roberto Rossellini. Mientras duró la proyección, sintió muy dentro una emoción sin forma que se manifestaba con esquivas lágrimas que escapaban de sus ojos. Poco después, volvió a ver otra película de este cineasta, Paisà. 

Y ya el amor se hizo visible y tan grande, que la actriz de moda en Hollywood no pudo menos que escribirle: “Señor Rossellini: he visto sus dos filmes y me han gustado mucho. Si necesita una actriz sueca que hable inglés perfectamente, que no ha olvidado el alemán, a quien apenas se entiende en francés y que del italiano sólo sabe decir ti amo, estoy dispuesta a acudir para hacer una película con usted”.

La relación de inmediato dejó de ser profesional para transformarse en un apasionado romance, hecho que escandalizó a los Estados Unidos, porque ella no sólo estaba casada (con Petter Lindstrom) y tenía una hija, sino que la consideraban una figura emblemática dentro del mundo de Hollywood. 

Los periódicos la llamaron adúltera. Hollywood no le perdonó que abandonara a su marido e hija y promovió un boicot que duró tres años. Durante ese período, Ingrid no pudo volver a EE.UU. Se divorció en 1950, año en que se casó con Rossellini  

Rosellini la dirigió en seis películas y no le dejó trabajar con otro director. Esta época no se caracterizó por el éxito, hubo problemas económicos y la relación se deterioró cada vez más.  Se divorciaron.

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