sábado, 12 de abril de 2014

¿Qué día murió exactamente Jesucristo?

 


¿Qué día murió exactamente Jesucristo?
Antonio Piñero, autor del libro "La verdadera Historia de la Pasión", catedrático de Filología Griega de la Complutense y especialista en Lengua y Literatura del Cristianismo Primitivo, lleva 21 años de investigación
'¿Qué
sobre el tema. Para acercarse más a una fecha exacta considera que hay que hacer una investigación astronómica.
"Murió un viernes con luna llena en Pascua, por lo que hay que saber qué 15 de Nisán (el primer mes del calendario hebreo) que es cuando se celebra la Pascua judía, reunía esas condiciones" entre los años citados.
"El resultado es que hay dos opciones: el 7 de abril del año 30, según lo cual Cristo habría muerto con 36 años, y el 3 de abril del 33, que Cristo tendría 39", asegura.
Piñero considera más factible el 7 de abril del año 30 como fecha de su muerte, y encuentra la explicación en Pablo de Tarso, también conocido como San Pablo apóstol y una de las fuentes más fidedignas de la doctrina católica a través de las Epístolas Paulinas.
"El descubrimiento de una inscripción que demuestra que el prefecto de Galión que juzgó a Pablo en Corinto, capital de Akayas, estuvo allí en esa ciudad entre junio del 51 y junio del 52", según Piñero.
_________________________________________________________________________________
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

A continuación, incluyo un Fragmento del Libro de Urantia, donde los autores describen ese momento de la Cruxificiòn de Jesús.

Fragmento del Libro de Urantia

http://www.librodeurantia.org/lu/main.html

LA ÚLTIMA HORA EN LA CRUZ

Aunque era un tanto temprano para la temporada en que semejantes fenómenos solían ocurrir, poco después de las doce del día, el cielo se oscureció por la presencia de arena fina en el aire. El pueblo de Jerusalén sabía que esto significaba la llegada de una de aquellas tormentas de viento caliente y arena que provenían del desierto árabe. Antes de la una, el cielo se puso tan oscuro que se ocultó el sol, y la gente que quedaba se dio prisa para volver a la ciudad. Cuando el Maestro expiró, poco después de esta hora, menos de treinta personas estaban presentes: sólo los trece soldados romanos y un grupo de unos quince creyentes.
¿Qué día murió exactamente 
Jesucristo? // Escenificación del Calvario en Pese, Panamá ((AP 
Photo/Kathryn Cook))
Los creyentes, eran todas mujeres excepto dos: Judá el hermano de Jesús, y Juan Zebedeo, que regresó justo antes de que expirara el Maestro.

Poco después de la una, en medio de las tinieblas en aumento por la tormenta de arena, Jesús comenzó a perder su conciencia humana. Ya había dicho sus últimas palabras de misericordia, perdón y admonición.
Sólo de cuando en cuando los que estaban cerca lograron captar algunas palabras, como por ejemplo: «Conozco que el Señor salvará a su ungido», «Alcanzará tu mano a todos mis enemigos», y «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Jesús no tuvo en ningún momento la menor duda de que había vivido de acuerdo con la voluntad del Padre; y nunca dudó que en ese momento él estaba ofreciendo su vida en la carne, de acuerdo con la voluntad del Padre. El no creía que el Padre le había desamparado o abandonado; estaba meramente recitando muchas escrituras en el momento de perder la conciencia, entre éstas este salmo veintidós, que comienza con «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Y ocurrió que ésta fue una de las tres estrofas dichas con claridad suficiente como para que las oyeran los que estaban cerca.

La última solicitud que hizo el Jesús mortal a sus semejantes ocurrió alrededor de la una y media cuando, por segunda vez, dijo: «Tengo sed», y el mismo capitán de la guardia nuevamente le mojó los labios con la misma esponja mojada en el vino agrio, que en aquellos días se llamaba comúnmente vinagre.

La tormenta de arena aumentó en intensidad y los cielos se oscurecieron cada vez más. Aún permanecían allí los soldados y el pequeño grupo de creyentes. Los soldados estaban acuclillados cerca de la cruz, todos juntos para protegerse de la arena cortante. La madre de Juan y otros vigilaban a cierta distancia, bajo la escasa protección de una roca voladiza. Cuando el Maestro finalmente exhaló su último aliento, estaban al pie de su cruz Juan Zebedeo, su hermano Judá, su hermana Ruth, María Magdalena y Rebeca, anteriormente de Séforis.

Era poco antes de las tres cuando Jesús clamó a gran voz: «¡Consumado es! Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Después de hablar así, bajó la cabeza y abandonó la lucha por la vida. Cuando el centurión romano vio como Jesús había muerto, se golpeó el pecho y dijo: «Éste era realmente un hombre justo; de cierto debe haber sido un Hijo de Dios». Desde ese momento empezó a creer en Jesús.

Jesús murió majestuosamente —tal como había vivido. Él admitió libremente su realeza y permaneció dueño de la situación durante todo ese día trágico. Él por su propia voluntad pasó por una muerte ignominiosa después de proveer la seguridad de sus apóstoles elegidos. Sabiamente refrenó la violencia peligrosa de Pedro y dispuso de que Juan permaneciera junto a él hasta el fin de su existencia mortal. Reveló su verdadera naturaleza al mortífero sanedrín y recordó a Pilato la fuente de su autoridad soberana como Hijo de Dios. Salió para el Gólgota cargando el travesaño de su cruz y terminó su autootorgamiento amante encomendando su espíritu de adquisición mortal al Padre del Paraíso. Después de semejante vida —y semejante muerte— el Maestro realmente podía decir: «Consumado es».

Porque este día era el día de preparación tanto para la Pascua como para el sábado, los judíos no querían que los cadáveres quedaran exhibidos en el Gólgota. Por lo tanto, fueron ante Pilato pidiendo que se le rompieran las piernas a estos tres hombres y fueran despachados y así pudieran ser bajados de la cruz y echados a las fosas de los criminales antes de la puesta del sol. Cuando Pilato escuchó esta solicitud, inmediatamente mandó a tres soldados a que les rompieran las piernas y terminaran con Jesús y con los dos bandidos.
Cuando estos soldados llegaron al Gólgota hicieron lo que se les había ordenado con los dos ladrones, pero encontraron que Jesús ya estaba muerto, y se sorprendieron. Sin embargo, para asegurarse de su muerte, uno de los soldados le metió la lanza en el costado izquierdo. Aunque era frecuente que las víctimas de la crucifixión permanecieran vivas en la cruz aun por dos o tres días, la sobrecogedora agonía emocional y la aguda angustia espiritual de Jesús trajo el fin de su vida mortal en la carne en menos de cinco horas y media.
DESPUÉS DE LA CRUCIFIXIÓN
En el medio de la oscuridad de la tormenta de arena, a eso de las tres y media, David Zebedeo envió a los últimos de los mensajeros, y ellos llevaron la noticia de la muerte del Maestro. Despachó al último de sus corredores a la casa de Marta y María en Betania, donde él suponía que estaba la madre de Jesús con el resto de la familia.

Después de la muerte del Maestro, Juan envió a las mujeres, a cargo de Judá, a la casa de Elías Marcos, donde permanecieron durante el sábado. Juan mismo, que ya para ese entonces era bien conocido del centurión romano, permaneció en el Gólgota hasta que llegaron José y Nicodemo con la orden de Pilato autorizándolos para hacerse cargo de los restos de Jesús.

Así terminó un día de tragedia y congoja para un vasto universo, cuyas miríadas de inteligencias presenciaron el espectáculo sobrecogedor de la crucifixión de la encarnación humana de su amado Soberano. Estaban anonadados por esta exhibición de maldad mortal y perversidad humana.


http://www.librodeurantia.org/lu/main.html

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Me agrada recibir El Buquicito y leerlo complacido, en cada publicación. En esta oportunidad debo rebatir la publicación que refiere sobre la muerte de Jesús Leì que Maria, la madre de Jesús, estaba posiblemente en casa de Lázaro,etc. Nada menos cierto. pues en Jn.19, 25-27, el apóstol Juan, escribe claramente que la madre de Jesús estaba junto a la cruz,etc.

    Te envío esta observación pues una información errónea puede desviar la creencia de muchos que no escudriñen las escrituras, y llevarlos a equivocaciones. Juan fue el único de los apóstoles que estuvo al pie de la cruz, pues todos los demás salieron corriendo. Y fue a Marìa , a quien Jesús le señalo a Juan, como su hijo, y a Juan a Maria, como su madre.

    También se refiere a un tal Juda, como hermano de Jesús,etc. Ninguno de los evangelistas da esta cita. Ademas, no te parece contradictorio que en estos mismos versículos que he citado, se escriba que, desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa? Juan era el mas joven de todos los apóstoles. Como iba Jesús a decirle precisamente al mas joven de todos que se encargara de su madre, si Jesús hubiera tenido otros hermanos?Eso no tiene sentido! Bueno, espero haber contribuido en aclarar esto.

    Con una efusiva felicitación por Pascua de Resurrección,

    ResponderEliminar